NOTAS DE CAMINO A LA PAZ

437

El ejercicio de escribir implica la dificultad de disgregar la realidad. La realidad que presenta el escritor es siempre una creación. Se trata de extraer ciertos hechos, ideas, argumentos, datos, emociones y demás elementos que pueden componer un texto, para que este logre ser coherente y pueda, al menos, cumplir la finalidad prevista por su autor. En ocasiones, se torna casi imposible esta labor, puesto que las relaciones que se perciben de la realidad, son -por decirlo de algún modo- muy estrechas, de manera que no se puede descartar un elemento sin alterar el todo.

Esta idea ha sido expresada en repetidas ocasiones y con explicaciones diversas, como el paradigma del “Efecto Mariposa”, del cual tenemos noción a partir del proverbio chino que dice, más o menos, “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Al igual que de la explicación científica ofrecida por el meteorólogo Edward Lorenz, con sus estudios sobre la previsibilidad del cambio climático que condujeron a la Teoría del Caos. El “Efecto Mariposa” ha servido también para explicar la realidad social como un conjunto de relaciones interdependientes en el que una pequeña variación puede ocasionar un gran cambio; en este sentido pronunció su discurso Koffi Annan, Secretario General de la ONU, en la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz en el 2001.

Ahora bien. Son dos las razones por las cuales hice la anterior referencia: la primera es que estas notas fueron escritas atendiendo a una realidad que me fue imposible separar, como es la organización que me acercó al proceso de paz, los libros que me acompañaron durante ese tiempo y la experiencia que obtuve al haber participado, de alguna manera, del proceso de paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP. La segunda razón consiste en que la decisión de los colombianos de aprobar o no los acuerdos de paz, seguramente tendrá efectos muy significativos que ahora no podemos dimensionar; pero que podemos prever, en cierta medida, con lo que conocemos hasta hoy: una guerra conocida que ha destruido todo y una paz desconocida que ahora podemos empezar a construir.

 

Una organización sindical comprometida con el país.

Pocas organizaciones sociales asumen, además de su misión principal, la noble labor de hacer un mejor país. A este reducido grupo pertenece ASODEFENSA, la Asociación Sindical de Servidores Públicos del Ministerio de Defensa, Fuerzas Militares, Policía Nacional y sus Entidades Adscritas y Vinculadas, encabezada por su Presidente, la doctora María Clara Baquero Sarmiento, extraordinaria luchadora, que ha dedicado su vida entera a la ardua e incomprendida misión de transformar el mundo, partiendo del hombre.

ASODEFENSA atiende a diario el dolor, el desespero y la ira que brotan en el ser humano cuando su vida es obstaculizada por la injusticia. La organización sindical se acerca al trabajador, no sólo hasta el ámbito de la violación de sus derechos, sino hasta su realidad personal, familiar y social. La organización está cerca del colombiano porque conoce sus sufrimientos, sabe que los conflictos laborales no pueden entenderse desligados de los complejos problemas sociales y personales. De esta manera, el sindicato no reduce su accionar sólo a su relación con el empleador, sino que la amplía a la realidad nacional en general. Por estas razones es un sindicato comprometido con el país.

En este orden de ideas, el sindicato participa activamente en toda situación que pueda impactar de manera positiva o negativa el bienestar de los colombianos y por consiguiente de sus afiliados. Así las cosas, ASODEFENSA trabaja mancomunadamente con importantes organizaciones fraternas en la construcción de un país mejor, como son la organización alemana Friedrich-Ebert-Stiftung en Colombia, FESCOL, que promueve proyectos en todos los ámbitos sociales; o la Internacional de Servicios Públicos, ISP, que se ocupa de los derechos laborales en los diferentes sectores del sector público, con la participación diversa de los trabajadores, hombres, mujeres y jóvenes; o a través de otras organizaciones sindicales hermanas, como lo son VER.DI, de Alemania, o UNISON, del Reino Unido, además de otras importantes organizaciones sociales y sindicales nacionales y extranjeras.

ASODEFENSA, a través de su presidente y en compañía de dos representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, medió para evitar la muerte de policías en la toma guerrillera de las FARC-EP al Cuartel de Policía del municipio de Doncello, en Caquetá. Tan arriesgada y noble tarea tuvo el éxito esperado, pues ninguno de los uniformados perdió la vida en esa ocasión.

ASODEFENSA, después de adelantar infructuosamente los diálogos de rigor con el Gobierno Nacional, para evitar que miles de trabajadores con más de quince años de antigüedad perdieran sus empleos a consecuencia de una equivocada restructuración de la planta de personal del sector defensa, promovió un paro nacional en el año 2001, que fue el único medio eficaz para lograr mantener la estabilidad laboral de estos servidores.

En el año 2002, cuando el derecho de negociación colectiva en el sector público no había sido regulado legalmente y las circunstancias del país eran muy adversas para la actividad sindical, ASODEFENSA logró adelantar un proceso de negociación colectiva con el Gobierno Nacional, asumiendo como marco normativo los convenios de la OIT, hecho único en el mundo que constituye un hito histórico para el desenvolvimiento de las relaciones colectivas entre el Estado empleador y sus servidores.

Gracias al apoyo de la Comisión Especial de Tratamiento de Conflictos ante La OIT, “CETCOIT”, en el año 2013 la asociación sindical logró celebrar un importante acuerdo con el Gobierno Nacional, que le dio origen al Comité Soluciones Concertadas, integrado por representantes del Ministerio de Defensa y de ASODEFENSA con la finalidad resolver algunos conflictos laborales por la vía del diálogo y la concertación, mecanismo que efectivamente ha permitido superar diversos problemas laborales que de otro modo habrían tenido que tramitarse judicialmente.

Como consecuencia de la grave situación laboral de alrededor de mil trabajadores oficiales que laboran en el Batallón de Intendencia Nº 1, “Las Juanas” del Ejército Nacional, víctimas de la sistemática violación de sus derechos e inestabilidad laboral, ASODEFENSA apoyó y acompañó en este año 2016, el proceso de negociación colectiva del sindicato ASOMINDEFENSA con el Gobierno Nacional, que culminó exitosamente con la firma de la Convención Colectiva de Trabajo.

Además de los logros antes mencionados, ASODEFENSA ha actuado ante la OIT, los organismos nacionales de control y el Gobierno de Colombia para presentar graves denuncias por violación de los derechos de los servidores públicos del sector defensa y ha participado en diversas movilizaciones sociales en pro del respeto de los derechos humanos, laborales y sociales de los (as) colombianos (as).

Era inevitable que la comprometida e incondicional labor que realiza ASODEFENSA no llegara a encontrarse con la coyuntura nacional del proceso de paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP, al igual que resulta previsible que ahora, en el plebiscito que se votará el próximo domingo 2 de octubre, se vea avocada a apoyar decididamente el SÍ para la refrendación del ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA.

Es una suerte que una asociación sindical comprometida durante tantos años con el país y con los trabajadores, pueda ahora acudir a una cita histórica en la que se decidirá, precisamente, su futuro. Es una suerte que una organización que ha trabajado siempre por la paz, ahora pueda manifestarse cívicamente en su apoyo a la paz.

Juventud, Sueño: PAZ.

Con ocasión del compromiso de ASODEFENSA por la paz, tuve la oportunidad de asistir al Evento Sindical por el SÍ a La Paz, organizado por las agremiaciones sindicales del país, que tuvo lugar el 15 de septiembre en Medellín. El evento contó con la solidaria compañía de importantes líderes sociales, dirigentes sindicales de diferentes países y el expresidente de la República de Uruguay, José Mujica, quién con toda razón, fue el centro de atención del auditorio y de los medios de comunicación que siguieron el evento.

Me impresionó encontrar un auditorio que, aun cuando fue convocado por el sector de los trabajadores, se lo tomaron en su mayoría los jóvenes -como yo- quienes esperábamos jubilosos la llegada de Mujica, de la manera como los nietos inquietos gozan con la presencia de su abuelo sabio; como el entusiasmo indómito de la juventud añora la sabiduría. Es el sentir que, al no poder contenerse, desea darse a entender.

Mujica habló maravillosamente, con la fortaleza del amor que ha vencido al sufrimiento. Exaltó la vida con unas palabras que parecían las últimas que pronunciara. Disolvió la paz, el amor y la vida en una poción esencial; esencial porque sin paz, amor ni vida, no queda más que la muerte. Nos dijo a los jóvenes que no cometieramos los errores del pasado, sino los nuestros; en otras palabras, que si los viejos antes habían soñado con cambiar el mundo por un medio equivocado, la guerra; los jóvenes ahora debíamos cometer nuestros propios errores, tener nuestro propio sueño, amar nuestra propia causa, “porque la vida es hermosa, pero es doblemente hermosa con una causa”. Los jóvenes tenemos la libertad de intentar la paz hoy, y de saber un día, si nos equivocamos o no.

El mensaje de Mujica transciende la discusión política del momento, para tocar un asunto profundo, determinante e íntimo del ser humano, como es la necesidad de acompañar la realidad con un sueño.

Entonces, se presentó una grata coincidencia, porque por esos días me acompañaba un libro de poemas de Borges en el que hay tres poemas dedicados al sueño, referidos a tres tiempos distintos: el pasado, el presente y el futuro.

El primero de ellos es “El Bastón de Laca”, en el que Borges acude a la llamativa imagen de Chuang Tzu, que soñó que era una mariposa y que no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre. Este poema puede explicar, dándole el sentido que se sigue, la apariencia idéntica que toman ambas realidades, la que se sueña y la que no se sueña, siendo imposible distinguirlas después.

El segundo poema es “Alguien Sueña”, en el que el tiempo sueña la lucha, la sabiduría o la fe; el diálogo y la palabra; las proezas, la ética y la verdad; la semejanza del eco, la sombra, el espejo y el libro; los hombres, el espacio y el tiempo; el trabajo, el animal y la rosa; el ayer, el ahora y el mañana; en otras palabras, se puede concluir que si alguien sueña el tiempo, entonces puede soñar todo. Finalmente, está “Alguien soñará”, en el que se expresa la posibilidad de soñar lo imposible, y que la vida pueda llegar a ser un sueño, sin serlo.

Estas reflexiones sobre el sueño creo que le vienen bien a una juventud que tiende a perderse en su propia existencia y desentenderse de la realidad circundante, que sufre de un sentimiento de incomprensión en el que no hay lugar para dolor del otro; la juventud que empieza a soñar comienza, a la vez, a encontrarle un sentido a su vida y compartirla con los demás; una juventud fuerte, sensible y solidaria.

En este orden de ideas, Claudia López expresó en el evento “Los acuerdos de paz por el país que soñamos” llevado a cabo en Cartagena antes de la firma del acuerdo de paz, que “hoy los colombianos no empezamos a soñar el país que queremos. Hoy los colombianos empezamos a hacer el país que hemos soñado”.

Finalmente, recuerdo una de las muchas frases, cortas y sustanciosas, pronunciadas por Mujica en su discurso: “firmar la paz es apenas ganarse el derecho a construirla”. Hoy los jóvenes colombianos tenemos la libertad de soñar con la paz y el deber de realizarla.

 

Los sacrificios individuales por la paz colectiva.

He seguido a personas que sobresalen en diferentes ciencias, artes y disciplinas desde que se firmó el ACUERDO SOBRE CESE AL FUEGO Y DE HOSTILIDADES BILATERAL y DEFINITIVO Y DEJACIÓN DE LAS ARMAS, hasta la reciente firma del ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÓN DE UNA PAZ ESTABLE Y DURADERA, y he podido notar que, aun cuando no comparten totalmente lo acordado, o son conscientes de que los diferentes problemas del país no se van a solucionar con el acuerdo de paz, o que el tomar una postura apoyando favorablemente la refrendación de los acuerdos choca con sus principios, creencias, reglas o convicciones, han pospuesto estas razones individuales tan valiosos porque son conscientes de la importancia colectiva que representa el final del conflicto armado en Colombia y la oportunidad de tener un nuevo país.

A todos los colombianos nos cuesta, poco o mucho, este acuerdo de paz. El aprobarlo y asumirlo implica sacrificios, y quizá, esto pueda explicarnos por qué este acuerdo de paz nos pertenece a todos.

El próximo 2 de octubre vamos a definir lo fundamental: si queremos construir un país justo hemos de empezar superando aquello que lo destruye, la guerra. No hay duda que, a quienes les exige más de sí mismos este acuerdo de paz es a las víctimas, sin embargo, es impresionante ver que precisamente son ellas quienes están dando ejemplo de perdón y de reconciliación.

Creo que la experiencia de las víctimas nos permite entender que, quién ha estado más cerca del dolor, está más cerca de llegar al perdón, y que quién perdona vuelve a nacer, porque ha sobrevivido al dolor.

 

Johan Ardila

No hay comentarios