¿TENEMOS QUE ESCOGER ENTRE CREAR EMPLEOS Y PROTEGER EL MEDIO AMBIENTE?

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Peter Poschen, Director del Departamento de empresas de la OIT, explica por qué el mundo del trabajo tiene un papel central que jugar en la lucha contra el cambio climático y en la transición hacia economías más justas y verdes.

Mientras las negociaciones sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y un nuevo acuerdo mundial sobre el clima entran en su fase final, persiste un viejo temor: es la idea del que el mundo tiene que elegir entre crear empleos y prosperidad para todos, o proteger el clima y el medio ambiente.

Las extensas investigaciones y – lo que quizás es más importante – las pruebas cada vez más numerosas de políticas adoptadas por los países y de prácticas en las empresas de todo el mundo muestran que ésta no es la alternativa que deben enfrentar los responsables de la toma de decisiones, los dirigentes de las empresas y los electores. Las empresas y los mercados laborales no son el problema. Por el contrario: el mundo del trabajo es una fuente de soluciones y un factor determinante para generar la profunda transformación de los modelos de producción y de consumo, indispensable para la sostenibilidad de las empresas y de nuestras economías.

Los desafíos del desarrollo social inclusivo y de la sostenibilidad del medio ambiente son de hecho enormes y urgentes. Además están inextricablemente vinculados. La creación de empleo es un imperativo social, cuando más de 200 millones de personas están desempleadas, y las tasas de desempleo juvenil son alarmantes en muchos países, cuando la pobreza de los trabajadores y la exclusión social afectan a más de 100.000 millones de personas a escala mundial. Asociado al aumento de las desigualdades, esto representa una creciente amenaza para la cohesión y la estabilidad social.

“El cambio climático y la degradación de los recursos naturales perturban cada vez más la actividad económica y destruyen empleos.”

Al mismo tiempo, el cambio climático y la degradación de los recursos naturales perturban cada vez más la actividad económica y destruyen empleos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula las pérdidas de productividad generadas sólo por el cambio climático en 7,2 por ciento. Las estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial son aún más altas. La sostenibilidad medioambiental no es una opción desde la perspectiva del mercado laboral, es una necesidad.

Además, las políticas activas dirigidas a proteger el clima y a preservar el medio ambiente pueden realmente crear más empleos que el crecimiento convencional. Nuestro análisis de una evaluación mundial y más de 30 evaluaciones nacionales concluye que es perfectamente posible crear hasta 60 millones de nuevos empleos para 2030.

También es posible alcanzar grandes progresos en la reducción de la pobreza, sobre todo en la agricultura, que aún emplea a uno de cada tres trabajadores, más de mil millones de personas a nivel mundial. El acceso a la energía limpia y de bajo costo así como a viviendas y transporte público de eficiencia energética puede contribuir de manera efectiva a superar la exclusión social. El acceso a la energía moderna de por sí mejoraría significativamente la vida y podría proporcionar nuevas oportunidades económicas para las 1.300 millones de personas más pobres.

Si bien una economía más verde puede producir importantes beneficios sociales, no se pueden negar las dificultades. La transformación conllevará cambios estructurales en las economías, modificando las tareas y los perfiles de competencias de numerosos puestos de trabajo. Es probable que algunos trabajadores pierdan su empleo. Estas pérdidas deberían ser limitadas, pero con frecuencia están concentradas en comunidades que ya estaban afectadas por las repercusiones de la globalización. No abordar esta cuestión podría traducirse en un bloqueo político de las urgentes reducciones a los daños al ambiente.

“las políticas activas dirigidas a proteger el clima y a preservar el medio ambiente pueden realmente crear más empleos que el crecimiento convencional.”

Los efectos del cambio climático como las olas de calor, las tormentas y las sequías se sienten en todas partes pero afectan de manera desproporcionada a los segmentos más pobres de la población. Del mismo modo que las políticas dirigidas a reducir las emisiones y proteger los recursos naturales, como el aumento de los precios del uso de la energía y de los recursos naturales. La extensión de la protección social ha demostrado ser muy eficaz para ayudar a los trabajadores y las comunidades a llevar a cabo esta transición y adaptarse al cambio climático.

Integrar el medio ambiente y las otras cuestiones climáticas en las políticas sociales y del mercado laboral es esencial para aprovechar las oportunidades y hacer frente a los desafíos de la transición. Una gran cantidad de instrumentos políticos y de experiencias ha sido documentada. La reforma fiscal medioambiental se destaca; el aumento de los precios reduce las emisiones y los ingresos y ahorros reducen el costo del trabajo y financian la protección y la inclusión social.

Los precios son importantes, pero están lejos de ser suficientes. Necesitamos empleos verdes, trabajadores con nuevas competencias capaces de adaptarse a modelos de producción más limpios, introducir nuevos modelos empresariales, productos y servicios ecológicos, así como programas a gran escala en algunos sectores clave.

El libro Solutions for Climate Change and Sustainable Development  (Soluciones para el cambio climático y el desarrollo sostenible) documenta cómo el mundo del trabajo ha sido una fuente de innovación y soluciones en todas estos ámbitos: en las empresas, la cooperación entre la dirección y el personal ha permitido reducir las emisiones en más de dos tercios y a la vez ahorrar dinero. A través de los programas de vivienda social y de formación profesional, los ministerios del trabajo y de desarrollo social han creado empleos y extendido enormemente el acceso a las energías renovables. Las prestaciones por desempleo y las transferencias en efectivo contribuyen con la protección y el uso sostenible de los recursos naturales como la pesca y los bosques. En Alemania, los sindicatos y las organizaciones de empleadores estuvieron en el origen de uno de los más importantes programas de renovación de los edificios dirigido a mejorar la eficacia energética y a reducir las emisiones, movilizando inversiones por más de 120.000 millones de euros hasta la fecha.

Un marco político emerge de la miríada de experiencias y lecciones aprendidas. Las conclusiones adoptadas en la Conferencia Internacional del Trabajo en 2013 definieron los principios , los ámbitos políticos pertinentes y la manera de articularlos a fin de alcanzar una transición justa hacia una economía de bajas emisiones de carbono, más verde, con resultados positivos en términos de desarrollo social y mercados laborales. Si es reflejado en el nuevo acuerdo sobre el clima, este marco de transición justa, hará del mundo del trabajo un motor potente de la sostenibilidad de las empresas y de las economías.

Fuente: OIT

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