Peter Poschen, Director del Departamento de empresas de la OIT, explica por qué el mundo del trabajo tiene un papel central que jugar en la lucha contra el cambio climático y en la transición hacia economías más justas y verdes.
Mientras las negociaciones sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y un nuevo acuerdo mundial sobre el clima entran en su fase final, persiste un viejo temor: es la idea del que el mundo tiene que elegir entre crear empleos y prosperidad para todos, o proteger el clima y el medio ambiente.

Las extensas investigaciones y – lo que quizás es más importante – las pruebas cada vez más numerosas de políticas adoptadas por los países y de prácticas en las empresas de todo el mundo muestran que ésta no es la alternativa que deben enfrentar los responsables de la toma de decisiones, los dirigentes de las empresas y los electores. Las empresas y los mercados laborales no son el problema. Por el contrario: el mundo del trabajo es una fuente de soluciones y un factor determinante para generar la profunda transformación de los modelos de producción y de consumo, indispensable para la sostenibilidad de las empresas y de nuestras economías.

Los desafíos del desarrollo social inclusivo y de la sostenibilidad del medio ambiente son de hecho enormes y urgentes. Además están inextricablemente vinculados. La creación de empleo es un imperativo social, cuando más de 200 millones de personas están desempleadas, y las tasas de desempleo juvenil son alarmantes en muchos países, cuando la pobreza de los trabajadores y la exclusión social afectan a más de 100.000 millones de personas a escala mundial. Asociado al aumento de las desigualdades, esto representa una creciente amenaza para la cohesión y la estabilidad social.

Por admin